Sephed

Sephed 

Conocido mayormente por sus hazañas como Knight, es un hombre que en su haber posee un sin número de aventuras. Nació a mediados del 1234 A.C en la ciudad de Thais, de familia humilde con bajos recursos económicos, fue el primer hijo del matrimonio entre Arband un herrero de rasgos fuertes, voz ligeramente toca, piel curtida por el férreo trabajo. Era un hombre pocas palabras, aunque a primera vista intimidaba por su corpulencia, tamaño y actitud era un hombre noble, amante de la naturaleza; cuyo placer culposo era cuidar su sembradío tras su casa fue un hombre enamorado de su esposa e hijos ya que para el fueron su más valioso tesoro.  Elibet, una erudita en Literatura. Más aun era una mujer de piel blanca como la nieve, suave y cálida como el primer rayo de sol en la mañana; de suave voz,  ojos azul cristalino como el agua del río, cabello dorado, extenso muy bien cuidado desde su juventud. Sus profesiones no generaban muchos ingresos pero realmente no les importaba, eran verdaderamente felices.

Sus hermanos, Dafer y Melina, dos pequeños menores que Sephed. Dafer era el segundo hijo del matrimonio un niño con la energía de un huracán compartiendo la misma tonalidad de ojos que su madre y el color leonado que en antaño poseía su padre. Por otro lado, Melina era el extremo contrario de sus hermanos, una niña cuya inocencia casi angelical era muy similar a su madre, piel blanca como una nube veraniega, lacio cabello de tono rubio platinado, siempre se hallaba detrás de su madre, tímida ante todo pero inteligente como pocos.

Su padre como un viejo herrero, era un maestre en la forja de espadas, claro eran tiempos de paz donde un herrero rara vez forjaba una espada; pero en cambio la demanda de palas, picos, rastrillos junto a cuchillos era relativamente alta permitiéndose sobrevivir. Desde una temprana edad enseña a Sephed los fundamentos del combate con armas, el cómo blandir una espada y todo cuanto el conocía sobre el arte de los caballeros despertando en Sephed un deseo casi inextinguible de aventura.

Como todo joven, es enviado a la Isla de Rookgaard (Donde los jóvenes de manos del oráculo descubren cual es su senda a seguir), valiéndose por sí mismo y poniendo práctica lo aprendido de su padre decide especializarse en el arte de las Hachas, adquiriendo gran habilidad, aunque no el mejor pero si destacaba.

Luego de su octavo cumpleaños sigue la senda de los caballeros al ser iluminado por la guía del oráculo, toma una balsa para retornar al continente donde vuelve a pisar su tierra natal; Thais. Aprende a leer y escribir con su madre, junto a sus hermanos. Recibe el primer golpe que le propino la vida; Pierde familiares y amistades por las constantes invasiones de orcos quienes aprovechaban las noches para atacar la ciudad. A sus 14 años conoce a quien tiempo después sería el soberano del continente, Tibianus III; el cual, en esos tiempos, era el General de la Armada de Thais, un guerrero valiente y noble. A los ojos de Sephed era el mejor líder que pudiese haber conocido, inspirado por conocerlo inicia sus prácticas al servicio del reino, tomando el encargo de un criador de caballos en exterminar a los trolls, cuyo pasatiempo de espantar a los corceles, robar trigo e incendiar campos. Se había vuelto un verdadero problema. Luego de un impecable trabajo de rastreo localiza una cueva que aparentaba ser su guarida, con equipo básico conformado por un poco de comida, una cuerda, una vieja y desgastada pala, un escudo de madera y el hacha que su padre usaba para talar la leña, se adentró en aquel mohoso lugar. Emergiendo un día más tarde victorioso cargando un potrillo que iba a ser la cena de aquellas alimañas, algo herido pero obteniendo reconocimiento, dinero y el favor Palomino (Líder de los criadores de caballos y el mayor afectado por el sabotaje constante de Trolls). Prosiguió realizando encargos para el reino e igualmente para comerciantes, campesinos, viajeros junto alguno que otro proveniente de druidas o hechiceros.

Tiempo después, haciendo algo de dinero, pudo comprar un bolso nuevo donde pudo acarrear más objetos, herramientas entre otros. En sus tantas aventuras se topó con un viejo druida quien le enseña el uso de pociones para sanar sus heridas e igualmente restablecer su energía, poco a poco mejoro aún más su habilidad con el hacha; Por recomendación de su padre acude con Gregor un curtido guerrero cuya tutoría para la batalla era famosa, este mismo le enseña las bases de la magia regenerativa junto al como unificar conocimiento mágico con el combate cercano. Aprendiendo esto abriéndose ante sus ojos un sinfín de posibilidades del cómo luchar.

En sus 21 años, ve lo que para él considera “El inicio de buenos tiempos”, los orcos habían sido acorralados en el noreste y los rumores de su exterminio eran fuertes. Tibianus III había ascendido al trono de Thais y las tierras bajo su bandera. Pero lo que parecía una paz duradera se convirtió en un maremágnum caótico. Uno hechiceros de la ciudad, en sus estudios, por error invoca un mal que yacía durmiente en lo más profundo de la tierra, ni en los textos rúnicos más antiguos descifrados se le mencionaba, era algo nunca antes visto ni por los sabios de Edron ni por los antiguos Elder Druids quienes eran excepcionalmente sabios por su vínculo con la naturaleza. Un día de otoño apareció aquella criatura, lo llamaron Apocalipse un devastador demonio de fuerza inmensurable que arrasó con la mayoría de los habitantes, hogares, comercios y casí todo el castillo de Thais, pero en lo que nos concierne, dejo a nuestro héroe sin su padre quien murió para brindarle tiempo a su familia de escapar.

Tiempo después un hechicero prodigioso, que en antaño se dedicaba al estudio de la magia antigua, enloqueció de poder y, embriagado por la avaricia, comenzó a realizar ataques a gran escala en los diferentes reinos del continente… Se hacía llamar “Ferumbras”. Su primer blanco fue la ciudad de Thais donde aún devastada por el incidente con Apocalipse invoco fieras bestias de piel vinotinto, que surcaban el cielo, llenando el ambiente de un penetrante hedor a azufre. Tal fue la potencia del ataque que muchos inocentes dieron su vida, junto a gran parte de la armada de Thais, llevando a la gran urbe hacia una ruina casi total. Fue aquí donde estuvo a punto de perder a su madre.

Atemorizado por lo acontecido anteriores y la pérdida de su padre, emprende rumbo lejos de la que alguna vez fue conocida como la Joya más hermosa del continente hacía las montañas, propiamente dicho hacia las tierras de Kazordoon, donde para garantizar el sustento, él junto a su hermano Dafer aprenden la minería de mano de los Enanos, mejorando aún más sus habilidades con el hacha gracias al uso incesante del pico. A los 30 años se casa con una hermosa mujer de largo cabello negro, rostro terso, labios de una tonalidad rosada, ojos claros de color acaramelado proveniente de North Port en las lejanas tierras del Reino de Carlin, su nombre era Eliana. Dos años después su madre fallece a causa de la vejez, no sin antes darle un último obsequio al mayor de sus hijos, un amuleto forjado con plata junto a unas extrañas inscripciones con la esperanza que este le diese mejor uso que ella y le encarga cuidar de sus hermanos partiendo de este mundo con un gesto de paz en su rostro.

En sus 35 años mientras estaba en el bar de la ciudad escucha de los labios de Maryza (una de las atenientes) que su ciudad Natal vuelve a ser blanco de las invasiones de los orcos quienes habían retornado con más fuerza aún, constantemente acechando sin embargo también por la ruina dejada entre batallas propicio el escenario para que una plaga de ratas apareciera cada cierto tiempo enloqueciendo a los habitantes trayendo consigo enfermedad.

Su hermano Dafer, ya siendo mayor queda a cargo de la casa en lo profundo de las montañas y le promete a su hermano que costeará la educación de su hermanita quien con el paso del tiempo había sido contactada por la orden de los antiguos (una sociedad mágica) para ser entrenada en artes & sabiduría mágica, mientras que Sephed parte rumbo a Thais.

A su llegada nota que todo era diferente a como lo recordaba, los muros estaban siendo nuevamente erigidos sin embargo la armada se hallaba mejor armada pero con mucha hostilidad, reconocido por Gregor, quién en su voz denotaba algo de desesperación pide su apoyo sin sospechar que Sephed volvía con esa intención.
Se alista en la Armada de Thais, conoce entre los miembros de los Arqueros a Sig con quien crea una grandiosa amistad, en el mayor asedio conocido hasta la fecha ambos amigos atacan la fortaleza orco en el Noroeste, traspasando ordas de enemigos llega al trono del Rey Charkahn the Slayer quien al verse acorralado pide pactar un acuerdo de no agresión para el cese del ataque humano a su fortaleza e igualmente garantizar la superviviencia de su especie.

Charkahn the Slayer sin embargo usa eso como una treta traicionándoles, aprisionando a quienes se hallaban en la fortaleza al invocar a sus sirvientes más poderosos, los dragones, desarmado y como prisionero es atado en la parte este de la fortaleza junto a elfos, varios de sus compañeros y una gran cantidad de esqueletos que estaban desparramados por todo el lugar.

El rey orco ordenando la reanudación de ataques a los asentamientos humanos procede a torturar a sus prisioneros para elevar la moral de sus tropas, para su mala suerte el primero fue Sephed… Habían pasado 3 días eternos para el siendo mordido por serpientes, azotado y golpeado hasta la inconciencia, en una tarde donde el sol calentaba el suelo de manera agresiva, los orcos se guarecían en la profundidad de aquel castillo mientras sus “inquilinos” eran abrazados por el calor, Sephed en su desesperación de manera difícil logra soltar los nudos de sus manos al haber perdido peso y sus articulaciones tornarse lo suficientemente delgadas para desatarse.

En tan pésimo estado consigue liberarse por completo y rescata a todos aquellos que no habían sucumbido aún, incluyendo a su amigo Sig. Los elfos a modo de agradecimiento se unen a sus filas momentáneamente, en un grandioso trabajo grupal roban armas, provisiones mientras luchan ferozmente escapando de ese lugar.

Huyendo a Thais; Sig y Sephed son perseguidos por un enorme batallón de orcos, ni la armada se había enfrentado a tantos, una lucha que casi acaba con la ciudad de Thais. Gracias a la llegada de los Elfos, que en agradecimiento a Sephed fueron ayudar, y después de días de lucha consiguieron la victoria.

Después de ese día, muchos ciudadanos de Thais lo vieron como un traidor al llevar la horda a la ciudad. Pedían encarcelarlo, pero el rey al conocerlo desde que era un niño sabía como era él y que no había traído a los orcos intencionalmente, pero pidió que se fuera de la ciudad y abandonará la armada. Luego de eso, junto a Sig parte a Edron donde luchan juntos contra la magia negra del Orshabal y otras tembiles criaturas. Conocen a Masleof un druida con un ego elevado, sobervio y sarcástico. Pero no le quitaba el ser el mejor druida. Masleof se le había asignado la enseñanza o tutoría de Adly, algo que fue un insulto para él ya que Adly era una Hechicera. Pero no lo detuvo para enseñarle a cazar. Juntos los 4 inician sus cazas contra las magias obscuras.

Sephed visitaba cada vez menos a su amada, en las luchas cada vez le consumían más tiempo. Forma parte de la inquisición y su misión es repeler las magias negras de las tierras santas de toda Tibia. En una caza, junto a Sig y Masleof solamente; estuvieron a poco de perder la vida. Algo que hizo a Sephed desistir de sus cacerías y dedicarse a su familia.

Desde esa vez Sephed solo a vivido en Venore, junto a su amada y los hijos que procrearon. Se dedica a la recolecta de recursos en el pantano, luchando con unas pocas criaturas y animales. Hasta que en un día, todo eso cambió…

Sobre Palatino Izquierdo 5 Artículos
Bachiller en Ciencias, estudiante en Licenciatura Física.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*