Un Hombre Con Honores III – La Batalla

PRE-NOTA: Recomendamos leer mientras reproduce el siguiente audio mostrado en pantalla. Así será de mayor agrado su lectura.


Un hombre con honores III

 La batalla

 Era un día habitual en Carlin. Solía siempre verse los mercaderes esperar a sus clientes antes de que el sol saliera, esperando hacer algo de dinero ese día. La Reina despierta temprano, sin  sospechar que su día naciente se tornaría difícil. Al fondo, en las profundidades de Carlin. Unos cuantos esqueletos se agitaban, un ejército empezaba a florecer. “¡VIVA LA REINA BANSHEE! ¡QUE VIVA!” aclamaban muchos en el interior de Ghostland. La Reina Banshee, yace en su trono sentada con una sonrisa tenebrosa, segura de su victoria, ansiosa de conseguir el poder y extender su reinado.

Hijos míos. ¡Mis súbditos! La hora del caos ha empezado. En nombre de Uman Zathroth, hoy el hombre caerá en nuestras manos. ¡Las tierras de Carlin serán nuestras! ¡Como hace tiempo debieron serlo! El mundo será nuestro mis sirvientes. Luchemos hoy por lo que se nos arrebataron hace mucho tiempo.

Con estas palabras banshees, esqueletos, ghouls, Lynch y otras criaturas se enaltecieron. Ansiaban la hora de surgir. Ya, a eso de 7 de la mañana, empezaron a partir las primeras tropas de esqueletos, todos con el propósito de asesinar a los humanos. Un par de horas después surgen a la superficie, las criaturas repugnantes del reinado de Ghostland. Un hombre que solo buscaba algo de comida por la zona se percata del ruido que se produce alrededor de un hueco. Cuando llega, nota que un ejército de esqueletos se avienta hacía él, hiriéndolo. Logrando escapar, con algunas heridas en los brazos y piernas, corre lo más que puede hacía la entrada de Carlin, gritando:

¡Ahí vienen! ¡Ahí vienen! ¡Corran! ¡Corran!

¿Qué te pasó amigo mío? ¿De qué huyes? –Responde una de las guardias de Carlin.

Una perturbación en el éter agita a los muertos vivientes de las Tierras Fantasma. –Responde el desconocido recuperando el aliento.

¿Esqueletos? No puede ser. ¡Atentos! ¡Preparen armas! Por favor resguárdate en tú casa.

-Sí. Gracias, gracias. –Dice el desconocido asustado.

La legión de arqueros de Carlin empiezan a recoger sus arcos y municiones, toda la armada empieza a prepararse. La reina es avisada del ataque, alerta a que todos se preparen. Da el aviso a sus leales guardianas.

Preparen armas. Las quiero defendiendo el frente. Todos los ciudadanos, caballeros y arqueros los quiero en el frente. Todos los druidas y hechiceros preparados. No dejen que lleguen a la ciudad.

-Si señora. –Responden todos y se retiran a dar la orden.

Cuando llegan al depósito donde los ciudadanos guardan sus objetos más preciados, consiguen a un hombre desolado. Estaba vestido con una capucha, llevaba unas sniper gloves en sus brazos y mientras se consumía su cerveza fresca, tensaba la cuerda de su arco, descansando del peso de su bolso y curando un poco de mana en el momento. Solo quería disfrutar de su cerveza por un momento.

-¡Los muertos vivientes están reclamando Ghostland una vez más! –Grita por los caminos una de las guardias de Carlin.

¡Hey tú! El que tiene el arco. ¿Lo sabes usar? –Pregunta una guardia hacía aquel desconocido.

¿Crees que tensaría tan hermoso arco por simple gusto? –Responde con ingenuidad el desconocido.

Está siendo la ciudad atacada y tú no mueves ni medio dedo para ayudar en el frente. Vamos, faltan hombres. –Responde el guardia molesto.

¿Les faltan hombres para matar unos esqueletos rabiosos y ghouls nada más? No, gracias. Yo paso. –Responde el desconocido algo fastidiado.

Vamos, después nos encargamos de él. Deberá rendirle cuentas a la reina después. Debemos ayudar.Dice el otro guardia.

 De repente, casi terminando de eliminar los ghouls y esqueletos con ya algunas bajas, notan que se aproxima otra horda más sangrienta que la que estaban eliminando. Está vez, hasta las mismas banshees salieron a batallar. No querían rendirse así como así, parecía estar sedientas de victoria. Arrasando a todo lo que se les atravesara.

¡Las temidas Banshees y su séquito de muertos vivientes se desatan en el Ghostland! –Grita un caballero de una tropa que logro cruzar al malévolo terreno de Ghostland

Ya con pocas municiones y con poco ejército para luchar, los resistentes de la invasión empezaron a retirarse. Dejando que las banshees y sus ghouls tomaran terreno. Era el día un domingo, se recuerda claramente. Rashid, un simple mercader que había llegado de lejos a comprarles objetos a los ciudadanos de Carlin notó la soledad de la ciudad por la batalla. Pero ¿Qué iba hacer él? Es solo un mercader, nada más. Estaba ahí, en esa azotea esperando a sus leales vendedores. Viendo que su compañía era de lo que a sus ojos es, un paladín que sirvió en alguno de sus días, le dice:

¿Por qué no vas ayudar?

-Espero el momento adecuado para ir. –Responde el desconocido.

¿Como es tú nombre, amigo mío? Te me haces conocido. –Dice Rashid tratando de recordarlo.

Mi nombre es Hyoga De Signus. –Responde mientras voltea a verlo.

En ese instante, Rashid lo recuerda claramente. Él es uno de sus mejores clientes.

Banshees desean deleitarse con las almas de los vivos! ¡Lucha con ellos en las Tierras Fantasma o abandona toda esperanza! –Le dice Rashid a Hyoga de Signus, dándole ánimos de batallar.

Hyoga lo observa por unos minutos, recoge su arco, sus cosas y se retira sin más que decir.

Un grupo de jóvenes en los cuales había un caballero, dos paladines, una druida y un hechicero, con suerte se cuelan en Ghostland, sin saber el peligro que les acechaba. De la nada, en plena obscuridad se encuentran con unas banshees junto a una bestia que no lograron reconocer. Pensaron que estaban acorralados, sabían que eran su fin… De repente, un destello luminoso, junto a un rugido atemorizante, irrumpe en la oscura y tétrica cueva…

-¡UTITO TEMPO SAN! <Fliush>

Una flecha, de tez azulada, atraviesa el aire putrefacto, encajándose de aquella titánica bestia, poniendo fin a su vida e hiriendo a las que yacían ocultas en la oscuridad. Encantados por verse salvados, los jóvenes luchan contra las criaturas del lugar, animados por la llegada de su salvador.

Deberían tener cuidado, noobs. –Les dice Hyoga a los aventureros.

Disculpe, no quisimos causar molestia. –Responde el paladín.

¿Cómo se llaman? –Pregunta Hyoga.

Me llamo Ankorrak Remux, él es Daegol Lizavia el caballero, Kuro Elgon mi compañero paladín, Suecellus el hechicero y ella es Druida Dos Santos, la druida. –Responde el paladín.

Mi nombre es Hyoga y debemos irnos de aquí. Síganme. –Responde Hyoga sacando a los novatos de la cueva.

En esos instantes en la ciudad de las más hermosas guerreras, se empieza a sentir el estruendo que causa las hordas de criaturas repugnantes. Dicho clima tenso se colaba en el aire, y aquel olor de putrefacción y muerte lo acompañaba. Sephed, junto con Sig, Aldly y Masleof llegaban en el barco, percibiendo el caos.

¡Demonios! Vamos tarde. –Grita Sig al ver el humo de la batalla.

Calma Sig, ya estamos llegando. –Dice Aldly.

Al bajar del barco salen rumbo al oeste de la ciudad a prestar apoyo. Arrasan con cada ghouls y esqueleto sin problema alguno. Todos cayendo bajo sus ataques potentes. Exori gran, exori mort, exori mas flam, utito tempo san, exevo mas san, exura sio, son algunas de las magias que pronuncian el equipo rápidamente, aligerando la lucha para los demás luchadores.  En eso que se ven salir a Hyoga junto a un grupo de ingenuos novatos, ven el salir de más ghouls, banshees, esqueletos demonios, esqueletos, fantasmas y junto con ellos, unas temidas bestias llamadas Lychs. Inmediatamente, le empiezan a cubrir la espalda a Hyoga y compañía, arqueros llenan el cielo de flechas, obscureciendo un poco el terreno. Magos invocan criaturas para apoyarse más, mientras lanzan conjuros y hechizos rápidamente para eliminar a las agresivas criaturas que no cesaban de salir de Ghostland. Muchos caían en la batalla, llegando al templo de Carlin con heridas graves.

-¡50, 51, 53, 54, 59! ¡Ja, ja! Ya llevo 60 Sig! Le dice Adly confiada a Sig.
-113, 116, 130. Responde Sig mientras al matar conjuraba su Exevo mas san.

La cara de Adly al oírle fue de un poco molesta por fallar en su presunción. Mientras que Sig se le muestra sonriente al destacar por sus habilidades en combate.

Hyoga De Signus logra rescatar a los jóvenes del Ghostland. Pero repentinamente algo lo sujeta desde el hoyo, algo más venía detrás de ellos. Hyoga si poder soltarse, es atraído hacía el hoyo nuevamente.

-Corran.

Fueron las palabras de Hyoga De Signus antes de caer. A los segundos una temible bestia sale del hueco, persiguiendo a los jóvenes que se encontraban en Ghostland, arrasando a todo lo que se posara en su frente. Adly junto a los demás le dan un poco de ventaja a Daegol Lizavia y compañía.

-¡Es un Behemont! ¡Corran! ¡YA, YA, YA! Grita Sig al grupo.
-No les dará tiempo Dice Sephed.

Sephed se arroja ante la majestuosa criatura y salta a su pecho a herirla, la criatura de un golpe lo echa a un lado. Sephed, recuperándose rápidamente se le acerca y conjura <Exeta res> el Behemont se siente atraído a Sephed y lo ataca con furia. Sephed, usando su escudo se defiende de cada golpe. En ese instante otras criaturas lo ven, saben que unidas pueden matarlo y corren atacarlo. Era ya un 6 contra 1. Sephed contra las viles criaturas, perdiendo defensa. Masleof se acerca un poco para poder curarle, mientras que Sig y Adly atacan a las criaturas para así ayudar a Sephed que se encuentra acorralado. Suecellus  ve lo que hacen sus rescatadores y se arrojan ayudar. Daegol, corre frenéticamente hacía la criatura que yacía algo débil, Druida Dos Santos; usando toda su sabiduría en magias, ataca y cura a Daegol. Ankorrak Remux Arroja flechas a esqueletos para aliviar los ataques recibidos a Sephed, mientras que Kuro Elgon con su Ballesta ataca sin cesar al Behemont. Logran entre todos tumbar a la bestia que no cesaba de atacar. Poco después de haber vencido a el Behemont, un grito amenazante es escuchado desde Ghostland y tiempo después otro Behemont, junto a Lychs y más Banshees salen con ansías de matar todo lo que está a su paso. Como un milagro, desde el norte de la ciudad, un grupo de Elfos, Elfos Scouts y Elfos Arcanos cabalgando sus venados blancos abren ataque a las criaturas. En cuestión de instantes la armada elfica domina la batalla, mientras que las amazonas seguidoras de la noble reina de Carlin aprovechan para rescatar a los heridos. Muchos cayeron en batalla, otros se encuentran gravemente heridos. Masleof y otros druidas se unen al rescate. Curando a los heridos, para darles tiempo de llegar a las ciudades y recuperarse por completo.

A la batalla se le veía ya un rostro marcado, la victoria de la humanidad junto a los nobles elfos. Mientras que en las profundidades del Ghostland, la reina Banshee se encuentra agresiva por su derrota, atemorizando a sus seguidoras que la acompañaban.

-¡Noo! ¿¡Por qué!? –Gritaba sin cesar.

En eso oye la voz del Apocalipsis decirle.

-Hija mía. Mí más fiel seguidora ¡Me has decepcionado!
-¡Amo mío! ¡Amo mío! Perdónemee. –Grita la reina Banshee.

Sabía que el Apocalipsis la castigaría, que vendría su peor tormento.

Sobre Palatino Izquierdo 5 Artículos
Bachiller en Ciencias, estudiante en Licenciatura Física.

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